SAN JUAN BAUTISTA TUXTEPEC, OAX. — El tablero sucesorio en este municipio no da tregua. A medida que se consolidan los reacomodos institucionales y las fuerzas políticas despliegan sus piezas de cara al proceso electoral de 2027, el escenario local se ha transformado en un hervidero donde conviven la simulación partidista, las rupturas mediáticas, el surgimiento de nuevas cartas y las demostraciones masivas de músculo.

Por un lado, el oficialismo guinda dejó en claro que la lucha intestina por la llamada “silla grande” será de pronóstico reservado. La reciente asamblea convocada por Eduardo “Lalo” Ximénez congregó a miles de simpatizantes en la colonia Grajales, evidenciando una capacidad de convocatoria que cimbró las estructuras tradicionales del partido. Sin embargo, la euforia del mitin también sirvió como caja de resonancia de las fricciones internas: desde el pulso operativo con actores como Paco Niño hasta los cuestionamientos sobre filtros en la fotografía oficial y el eco de un discurso de tintes antiestadounidenses que polarizó a la opinión pública regional. A esto se suma el reacomodo obligado tras la salida formal de figuras clave como el exedil Irineo Molina rumbo a Movimiento Ciudadano, bajo la premisa de que “cambió el color, pero no el ser humano”.

En paralelo, las piezas independientes y los perfiles gremiales comienzan a agitar el tablero. Las dudas iniciales sobre las aspiraciones de Gregorio “Goyo” Castañeda a la presidencia municipal se han disipado, consolidándose un respaldo ciudadano spontáneo desde colonias, comunidades y el centro de la ciudad que lo perfila como un contendiente competitivo. Respaldado por el líder del Sindicato 12 de Julio de los Trabajadores del Ayuntamiento —quien afirmó que sus aspiraciones son legítimas para servir a Tuxtepec—, Goyo Castañeda descartó categóricamente declinar o fungir como comparsa, asegurando que se debe a su gente y va con todo hacia la contienda.

En la acera institucional, el propio presidente municipal, Fernando Huerta Cerecedo, no descartó participar en el proceso electoral de 2027, señalando en entrevista que su decisión final dependerá de la percepción ciudadana —ya sea para buscar la reelección municipal o una diputación local o federal—, al tiempo que advirtió sobre la presencia de actores políticos detrás de la guerra sucia contra su administración y las acciones del DIF.

Por su parte, los partidos tradicionales caminan sobre arenas movedizas. Mientras Acción Nacional apuesta por la cohesión de sus bases al perfilar a Teresita de Jesús Díaz Orozco como coordinadora municipal y virtual carta fuerte para la contienda, el Partido Revolucionario Institucional enfrenta turbulencias internas. Filtraciones desde las entrañas del tricolor apuntan a que los procesos de apertura y registro de aspirantes podrían no ser más que una fachada burocrática exigida por la normatividad electoral, con candidaturas presuntamente planchadas de antemano bajo la sombra de delegados como Marcos Morales Gamboa.


En este contexto de contrastes, los flancos periféricos también comienzan a disputarse el descontento ciudadano. La irrupción del autodenominado Movimiento del Sombrero —encabezado en la región por Antonio Peña e inspirado en la corriente de Uruapan— busca capitalizar el hartazgo social posicionándose como una vía genuinamente independiente, cimentada en el trabajo de gremios y oficios populares.

Quedan meses complejos por delante. Las piezas están sobre la mesa y los liderazgos locales se debaten entre la disciplina de partido, la simulación de estructuras y la urgencia de conectar con un electorado cada vez más atento a las contradicciones de la clase política.

(Tuxtepec, Oaxaca, 2000) Director Editorial de Historias del Papaloapan, medio digital dedicado a la cobertura informativa, histórica y cultural de San Juan Bautista Tuxtepec y la región de la Cuenca del Papaloapan.
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