El síndrome de la silla vacía: Cuando el poder de Tuxtepec le teme a la cabina

San Juan Bautista Tuxtepec – La política en San Juan Bautista Tuxtepec parece haberse convertido en un ejercicio de monólogos a distancia y comunicados de redes sociales. Ver a figuras de peso específico en la vida pública local —como el exalcalde Irineo Molina Espinoza y el actual munícipe Fernando Huerta Cerecedo— evadir sistemáticamente las invitaciones y debate presencial en los estudios de Radio Cuenca 89.9 revela una incómoda verdad: el poder prefiere la comodidad del filtro digital antes que la rendición de cuentas cara a cara.

Cuando los micrófonos abiertos se transforman en una plaza pública donde los ciudadanos exigen respuestas sobre nóminas, adjudicaciones de drones o el manejo de recursos, la reacción de la clase política suele ser la huida táctica. Por supuesto, en el caso de Molina Espinoza, este recelo no surge de la nada; el exedil parte de la sospecha de que la cabina opera a menudo como un tribunal cuesta arriba, donde el fiel de la balanza tiende a inclinarse en su contra. Sin embargo, argumentar que el estudio es una simple “jaula” de desinformación podría terminar sirviendo como la coartada perfecta para eludir en un futuro el escrutinio riguroso de otros medios de comunicación. Caso similar, el actual edil posiblemente teme a las críticas que pudiera llegar a recibir incluso en sus propios medios allegados si se llegaran a mencionar promesas incumplidas, fallas de su personal administrativo, dudas y apoyo en temas recaudatorios como lo es el Derecho de alumbrado Público (DAP), mal trato y despidos injustificados a ex trabajadores del ayuntamiento u otras críticas por parte del público digital durante la transmisión o post-transmisión.

En este terreno, las formas del ejercicio digital difieren de manera notable. Mientras los registros videográficos de Molina permanecen accesibles en la red y páginas allegadas, como un archivo abierto a la consulta pública, las transmisiones institucionales o afines al actual grupo en el poder suelen caracterizarse por una marcada selección de la narrativa, el bloqueo de opiniones y la supresión de contenidos que resulten incómodos al oficialismo.

Tanto el pasado reciente de la administración morenista como el presente del actual gobierno municipal coinciden en un punto sintomático: están dispuestos a transmitir en vivo, a mandar cartas aclaratorias y a pelear el rating en Facebook, pero ninguno se atreve a cruzar el umbral del estudio radiofónico y medios de comunicación no alineados o críticos para sostener sus dichos con documentos originales y sin la red de protección de sus equipos de comunicación.

Al final, este vacío en la mesa de diálogo no solo empobrece el debate democrático en la Cuenca del Papaloapan, sino que deja en evidencia la fragilidad de un liderazgo que solo tolera los reflectores cuando puede controlarlos, así como también evidencia que no se le tiene confianza a los distintos medios de comunicación que poco a poco pierden credibilidad y de los cuales incluso se llega a asumir, favorecen algunos intereses. Un gobernante o exgobernante que aspira a incidir en el futuro político de Tuxtepec rumbo a 2027 no puede seguir gobernando —ni haciendo campaña— a través de medios afines o pantallas bloqueadas. La ciudadanía de a pie, la misma que escucha la radio en los taxis, en los mercados, ejidos y negocios, no debería buscar videos sin contexto ni explicaciones a medias; debe exigir congruencia, valentía política y la disposición de sentarse a responder con la verdad en un ambiente de máxima neutralidad.


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